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Llum de la selva en una reunión en el Jardí de l'Amistat. Década de 1970 Fotografia Floreal Suriguera
Llum de la Selva en una reunión en el Jardí de l’Amistat. Década de 1970
Fotografia extraida de una película rodada por Floreal Suriguera

 

Encuentros de creación y construcción comunitaria para la recuperación del Jardí de l’Amistat en Sabadell.
Crear otro argumento patrimonial de la ciudad ligado a la historia social no reconocida, que abra la generación de una alternativa para afrontar el presente.

El proceso de recuperación de lo que fue el Jardí de l’Amistat en Sabadell, viene siendo una serie de acciones de construcción colectiva, que nos convoca bajo un propósito que va consolidándose a la vez que se abre. Parte del reconocimiento de lo que fue este espacio agrícola, de encuentro y aprendizaje, que mantuvieron Isidre Nadal – Llum de la Selva – y su compañera Carme Cahun -Flor de Maig- en la zona de Can Rull en Sabadell, desde finales de los años 1920 hasta 1980.
La memoria frágil de este espacio, ahora abandonado e indefinido, en contraste con lo rico de la experiencia que acogió, mantiene una tensión que nos interroga para atrevernos a ejercer su rescate y reivindicación. Las cualidades del pensamiento naturista y libertario que guiaron su devenir, la libertad de construcción y de vida plena que mantuvo, su recuerdo y el de los valores encarnados que se dieron, siguen siendo ejemplos y referencias para muchas personas. La oportunidad de recordar esta experiencia y la posibilidad de construir a partir de ella, una relación más libre y saludable de la vivencia personal con el entorno, nos parece una oportunidad para imaginar y convocar la construcción real de la ciudad.

La ciudad de Sabadell creció entre 1860 y 1960 ligada al desarrollo de la industria textil lanera. Mantuvo la confluencia dinámica de una cultura industrial floreciente, con una importante cultura obrera, que generó formas propias de emancipación social, creación cultural y aprendizaje libre. Como en otras ciudades que han perdido su pasado industrial, para diluirse en una imprecisa economía de servicios, este legado de resistencia cultural obrera ha sido también borrado y aniquilado. La construcción actual de ciudades como Sabadell, representa una deriva desorientada y entregada a cualquier suplantación o simulacro de identidad cultural.
Frente a esto, existe la acuciante necesidad de construir la definición cultural de la ciudad, desde unas bases que la mantengan ligada a una experiencia urbana, una proyección social y un imaginario cultural más ricos. Es urgente acercar el significado de esta vivencia a lo propio, generando una identificación con la capacidad de pertenencia sentida y no mediada por aportes ajenos. Sin embargo, actualmente se hace difícil pensar en formas de creación cultural, que no estén condicionadas por imágenes externas impuestas por los media, delegadas por instrumentos tecnológicos impuestos por las industrias del consumo, o leídas como relatos interceptados por intereses mercantilistas.

No existe un vacío sobre el que construir de nuevo. Es necesario asumir sin rendirse a él, la suma enmarañada de capas de confusión que nos aleja de nosotros mismos. En este exceso confuso hay que buscar los argumentos sobre los que construir, desde los intersticios, un proceso más convincente y la conexión con una imaginación de emancipación más fértil. Buscar un enlace directo con referencias y experiencias más ricas, desarrolladas y asumidas como prácticas reveladoras.
La base práctica sobre la que se inscribe esta experiencia de aprendizaje, está en la lectura abierta de la complejidad que se da en este lugar de la ciudad de Sabadell. La comprensión de su historia reciente, de las capas de significación y las acciones de desocupación que se han dado. El deseo de que todo contribuya a un ejercicio de restitución de su memoria como un acto colectivo de reconocimiento.

La construcción de un imaginario cultural siempre renovado, permite extender la significación aquí re-construida, como una nueva lectura y escritura de la ciudad. Una confluencia ejercida directamente por personas, comunidades, entidades, instituciones…, que requiere modos de escucha, colaboración y resolución compartida. Consideramos que, precisamente este proceso, sus modos, fases y requerimientos, con todas sus dificultades y tentativas, es el principal aprendizaje que se puede dar. Un aprendizaje que se acrecienta al compartir una creación colectiva del sentido de lo urbano, no sólo a partir de bases consolidadas ya asumidas, si no por exploración de otras visiones, por contradicciones manifiestas, por la integración de voces y cualidades a las acciones que se van realizando.

El tránsito que imaginamos y definimos alrededor de la recuperación del Jardí de l’Amistat, no es un proceso de participación al uso. Pretende ir más allá de la lectura de las capas superficiales del funcionamiento de la ciudad, para rescatar argumentos más profundos y referencias más difícilmente traducibles a estándares ciudadanos. Consideramos que es crucial rescatar los significados latentes de esta memoria olvidada y poder situarlos en un primer plano sin devaluarlos. Respetar su valor e imaginar lo que significa y como consecuencia, ejercer una reparación que no lo disminuya. Reclamamos, en estos procesos de restitución de memoria, de otras formas de recuperación que se inserten en las dinámicas sociales y en las condiciones cotidianas del presente, que propongan ejercer una interrogación directa con los retos actuales, que su referencialidad siga guiando preguntas incomodas a las decisiones que tomamos. Y lo más importante, que la construcción de este lugar pueda proyectar y ensayar otro modo de hacer ciudad con otros requerimientos, exigencias y validaciones. El objetivo, es constituir un proceso de revisión de lo que es la creación cultural de la ciudad, para trazar nuevos ámbitos de encuentro, de relectura y decisión que tienen que ser compartidos y ensanchados.

Página del proyecto de recuperación del Jardí de l’Amistat