Buscar el pozo

Jardí de l'Amistat. Buscando el agua con varillas de zahorí
Jardí de l’Amistat. Buscando el agua con varillas de zahorí

A. Buscar el pozo. Sentir el agua. ( 2015)

Las alteraciones que ha sufrido el terreno del Jardí de l’Amistat, con la tala de árboles, el trazado de nuevos caminos, la acumulación de tierras por las diferentes obras de construcción que se han sucedido a su alrededor, lo hacen prácticamente irreconocible. Únicamente los ejemplares de almendros y olivos que siguen en pie y que trazan todavía una retícula identificable, actúan como recordatorio de lo que fue. Los elementos de referencia que podemos identificar en las fotos recogidas, como la casa, el camino central, la gran higuera, han desaparecido, con lo que sólo podemos proyectar estimaciones para reconocer como era este espacio que ahora pisamos.

Otro elemento esencial en la consideración de este espacio agrícola era el pozo. Único suministro de agua para el riego y el consumo, se esconde bajo una sencilla construcción de ladrillos pintada de blanco, con una puerta que de madera que protegía su acceso. El pozo estaba en el eje central del espacio, equidistante de todas las zonas a regar, en un punto visible junta al eje vertical del terreno.

El abandono del espacio a partir de 1980, supuso también su degradación y como consecuencia la destrucción y el cegado del pozo, perdiendo definitivamente el potencial que supondría para la continuidad del riego. Se hace difícil en este momento localizar su posición, no tenemos suficientes referencias, el terreno ha perdido sus cotas originales y la vegetación unifica cualquier otra traza que ordene el espacio.

Optamos por un método tradicional para localizar el pozo, la geomancia practicada por los zahories. F. M.  nos proporciona sus varillas de latón y nos introduce a su uso. Ella se mueve con destreza por el terreno, dejándose llevar por lo que le va indicando el movimiento de las varillas que se abren y cierran en función de la alineación de las fuerzas que detecta. Lo vamos probando cada uno alternativamente con mayor o menor habilidad. Trazamos diversas líneas imaginarias sobre el terreno, que responden a la a la inercia de los caminos del agua bajo el subsuelo. Comprobando sobre la zona donde imaginamos la localización del pozo, nos aparecen señales que confirman y nos ayudan a fijar su posición. A la localización a partir de las fotografías, sumamos les evidencias que nos proporcionan el movimiento de las varillas. Localizado el pozo, nos queda el propósito y deseo de rescatarlo de nuevo.