Mujeres Zona Sur

Sostenibilidad de la vida y del barrio

 

¿Queréis CONOCER a las personas que trabajan por su barrio y lo saben HACER desde la CONVIVENCIA, la SOLIDARIDAD y la CULTURA ? Acción de las Mujeres de Torresoto. Jerez, abril 2016.
¿Queréis CONOCER a las personas que trabajan por su barrio y lo saben HACER desde la CONVIVENCIA, la SOLIDARIDAD y la CULTURA ?
Acción de las Mujeres de Torresoto. Jerez, abril 2016.

 

La implicación de las mujeres es determinante para entender lo que ocurre en Torresoto. Cuidar del barrio y del entorno es también cuidar de las personas que en el habitan. Tradicionalmente en el patriarcado los cuidados imprescindibles para el mantenimiento de la vida has sido realizados por mujeres. El trabajo doméstico, la atención familiar, el aprovisionamiento y elaboración de los alimentos y la educación de los hijos ha ido a cargo de las mujeres. A estos cuidados hay que vincularles la parte afectiva que su acción despliega, así como su parte social y cultural. Este posicionamiento es claramente heredero de las circunstancias sociales resultado de la división del trabajo según el género cuyos condicionantes sociales relegan a las mujeres a satisfacer las necesidades humanas. Hanna Arendt nombra a este tipo de tareas focalizas en los cuidados como “labor”, frente al denominado “trabajo” que corresponde a la esfera de producción. Arent analiza como en la sociedad occidental se rechaza la labor por considerarla esclava de la necesidad y se sobrevalora el trabajo como expresión de la valua humana. En el primer caso hablamos de apoyo y cuidado en el segundo de competitividad y mercado. Es por tanto la “labor” un trabajo natural y que vincularía a las mujeres como mediadoras con la naturaleza. Cuando las feministas reconocen las tareas del cuidado como las más importantes para el sostenimiento de la vida, las están situando en el centro de la organización social humana y por consiguiente están dando la vuelta al paradigma patriarcal. La actividad socio-cultural en el caso de Torresoto está protagonizada por el grupo de mujeres que actúan bajo la denominación de Asociación de Mujeres por la Igualdad y el Progreso. La parte afectiva también está implícita en toda su labor pues la actividad que se lleva a cabo se coloca junto a las necesidades de las personas.

Feminismo comunitario

Nuestro acercamiento al barrio de Torresoto (Jérez de la Frontera), parte pues del interés por aprender, compartir y establecer un intercambio con la experiencia de la Asociación Creando Futuro y de las iniciativas barriales que promueven. Concretamente nos interesa su base cultural y creativa en las formas de organización que sostienen y generan su comunidad. Desde la labor de las asociaciones vecinales y culturales en la construcción colectiva del territorio emerge una gran capacidad colectiva protagonizada sobretodo por mujeres por la mejora de las relaciones y las condiciones de vida en los barrios de la Zona Sur de Jerez.

Este modo de hacer desde lo cotidiano de las mujeres de Torresoto  y su preocupación por la comunidad comparte analogías con la nueva construcción epistemológica del feminismo en latinoamerica: el feminismo comunitario. El feminismo comunitario surge en Bolívia hacia el año 2000 de dos corrientes: de las luchas sociales en el proceso de cambio histórico y del feminismo autónomo del colectivo Mujeres Creando. En 2003 se cuestiona desde el colectivo la pervivencia de seguir llamándose feministas y de servir al pueblo. Bajo la premisa de querer salir a las calles y luchar se considera que el feminismo ha sido construido por mujeres blancas de clase media, ha sido hecho por las privilegiadas que juzgaba desde una posición de superioridad lo que estaba bien y lo que estaba mal. Tras la indignación por la llamada insurrección del gas y después de salir del individualismo y de dejar de creer que ya nada se podía cambiar, el feminismo activista necesitaba una propuesta para el vivir bien y esa propuesta es la comunidad:

“Recuperar la comunidad, la relación entre las mujeres los hombres, las persona intersexuales, la naturaleza. Volver a querernos. En téminos políticos recuperar la autoorganización, en términos económicos recuperar los frutos de la naturaleza y su redistribución. Y finalmente poder vivir en comunidad de comunidades en el mundo. Desde la memoria de nuestros pueblos y de nuestras luchas pensamos que la forma de comunidad es la que nos permite vivir bien y que es la única que ha subsistido frente a la colonización y el capitalismo.”
Mujeres Creando Comunidad

El feminismo comunitario plantea la necesidad de construir pensamiento para alimentar el proceso de recuperación de la memoria de la lucha antipatriarcal, antineoliberal y antiracista de los años 90 en Bolivia y la lucha de las abuelas de los pueblos indígenas, desde las mujeres. Nutrir este proceso de cambio ha significado y significa según el colectivo de Mujeres Creando Comunidad, darle forma y consistencia a un propuesta cuyo horizonte es la comunidad.
Julieta Paredes articula los llamados feminismos descoloniales al situar la acción del feminismo comunitario no con una pretensión teórica si no intimamente ligado a la lucha, se plantea ocupar el concepto del feminismo occidental y resignificarlo como acción política al mismo tiempo que descolonizar el feminismo. Para Paredes el patriarcado es el sistema de todas las opresiones, violencias que vive la humanidad y la naturaleza, historicamente construído sobre el cuerpo de las mujeres

Decimos nosotras: un feminismo como el comunitario puede ubicar desde los cuerpos de las mujeres la construcción de una revolución humanitaria desde comprender, que es desde nuestros cuerpos que se ha construido esta estructura de opresión. La vision de patriarcado desde occidente se basa en la relación hombre-mujer y pierde entonces la posibilidad de soñar un mundo. De ahí radica la importancia histórica del feminismo comunitario. Esto solo es posible a partir de un pueblo que sea insurreccional.
Julieta Paredes

La socióloga e historiadora aimara Silvia Rivera Cusicanqui se refiere al ejercicio de la micropolítica con la creación de grupos comunitarios que hagan posible el vivir. La teoría de la afinidad está relacionado con lo femenino, la creación de uno mismo a través del grupo, en un nosotros en proceso. Para ella la comunidad es un entorno epistémico, una atmósfera cognitiva de saber hacer.

Al igual que con el feminismo comuntario de latinoamerica, para las mujeres de Torresoto internet y las redes sociales juegan un papel determinante para sacar el feminismo del guetto del activismo y hacerlo extensible y comunicable. A través de las redes las mujeres se apoyan, establecen alianzas y trabajan juntas. Se podría hablar de un feminismo 3.0, una revolución en las formas de comunicación que transmite y facilita la diversidad. Solo en nuestro país encontramos una gran variedad de revistas, foros, portales, blogs: Pikara Magazine, Sangre Fucsia, La tribu de Frida, Revista Blusa…