Descenso de la montaña ciudad. Crónica E #5 Cerros de Valparaíso-Barcelona

Acordamos con Valparaíso un intercambio de experiencias desde la montaña ciudad, el descenso desde los cerros al plan. Descender y desvelar lo que la ciudad nos muestra, un camino donde lo oculto se nos descubre como esencial. José Llano arquitecto y urbanista, pero sobre todo profesor de arquitectura, nos conduce por su ciudad, bajando desde la cima del Cerro Cordillera con la visión del horizonte de la bahía de Valparaíso y Playa Ancha. La ciudad se extiende por los cerros en sentido vertical, de la densidad de la parte baja a un desmenuzamiento urbano en la zona alta. Esparciéndose en un orgánico desorden que muestra la condición de habitar por encima de la forma urbana. Desde Barcelona, partimos de la montaña de Montjuïc acompañados del documentalista Pau Faus, fiel explorador de la ciudad y auscultador de lo que en ella pasa. Descendemos por los torrentes aún naturalizados, restos vivos del trasfondo de la vida que persevera: huertos, fuentes, jardines escondidos, rincones insondables que resisten las formas y los usos pautados que la ciudad quiere imponerle. Seguimos los senderos y los hechos de la historia de la montaña nombrándolos en voz alta para nuestros compañeros de Chile. El castillo y la persistencia militar, la represión asociada. La necesidad de una redención que ha hecho que siempre de alguna manera u otra se haya querido controlar la montaña a través de condiciones y modelos sobrevenidos, como nos recuerda Pau: la Exposición Universal, los Juegos Olímpicos , la Montaña de los museos. Montjuïc siempre se ha rebelado contra este orden mostrándose imprevisible, ingobernable, refugio de lo que es libre, prohibido y pervertido. La montaña de las barracas con el barrio de Can Valero donde vivían hasta 20.000 personas, la conspiración obrera, la cultura de los gitanos, los lugares escondidos.

Los pliegues de la montaña se reflejan en las superposiciones de la imaginación constructiva de Valparaíso, nos hermana su desborde urbano como ejercicio de libertad creativa y organizativa. Sobresalen iniciativas comunitarias de construcción social, formas de vida popular, espacios de encuentro, todas ellas confluencias únicas a preservar. Como el Espacio Santa Ana en el cerro Cordillera, enclave comunitario, que como otros en la ciudad porteña, está siendo vital en la situación actual de pandemia, al acompañar y atender las necesidades de los vecinos. José nos relata su relevancia, también las formas en que se han podido enlazar luchas y reclamaciones sociales en la última década. Paralelamente pasamos por el Ateneo cooperativo La Base, importante sede social y proyecto comunitario de Barcelona. Pendiente abajo llegamos a la parte más estructurada del Poblesec, barrio popular de alta densidad y gran riqueza social. Volvemos a encontrar vida comunitaria en las plazas como la del Sortidor, también muchas persianas cerradas y una cierta sensación de parálisis latente. Simultáneamente con los compañeros de Chile, llegamos a la parte baja del barrio y al Plan de Valparaíso. Recorremos con José la Calle Condel, eje comercial bullicioso, ahora con establecimientos cerrados y un aspecto apagado, reflejo de la situación de incertidumbre actual.

Caminamos la barcelonesa calle Blai, eje peatonal convertido en los últimos años en una zona de ocio masificada, detenida ahora en el tiempo con bares y restaurantes clausurados siguiendo las nuevas restricciones. El paisaje contrasta con la situación que se está dando en todo Poblesec, con el aumento desorbitado de los precios de la vivienda, la consecuente expulsión de sus vecinos y el aumento de las personas que reclaman ayudas, mientras otros se ven abocados a vivir en la calle. Es aquí junto a la avenida Paral·lel que se nos revela el sentido de la vida en común: preservar la protección, acompañar las necesidades, defender la justicia social. Mientras en Valparaíso en la Plaza Anibal Pinto, una concentración de personas inicia una manifestación de protesta. Nos sentimos parte activa de la ciudad y no meros espectadores complacientes de guiones impuestos por el poder.