Exhuberante!
Así encontramos el cauce viejo del Llobregat. La naturaleza no nos necesita para nada, ella hace su ciclo verdeando el último movimiento de tierras acumuladas sobre el antiguo lecho fluvial. Emergen como colinas formando cumbres repletas de plantas dando cobijo a numerosos patos y aves que tenían en este territorio de ribera su hábitat. Es el triunfo de la naturaleza tras la destrucción del último tramo del rio. Su desvío en 2005 para la ampliación del puerto y aeropuerto ha cambiado completamente el paisaje con la aparición de huertos furtivos a pleno rendimiento y una frondosa vegetación que esconde en algunos tramos escombros. Constatamos con nuestro compañero Alejandro de Casa Río y las personas que nos acompañan en este recorrido, que la única especie invasora y destructora es la humana.

El punto de encuentro era la última parada de la línea 10. En este lugar la nueva infraestructura se detiene para dar paso al cauce viejo del río Llobregat. Un territorio al margen, en espera de nuevos usos. Mientras la naturaleza hace su trabajo infatigable apropiándose del espacio.

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