
Trasvase imaginario: Medellín – Llobregat
Crónica Nomad Resilience Thinking 1. Río Medellin – río Llobregat
El pasado martes 17 de enero iniciamos el ciclo de intercambios a través de los ríos en el marco del Nomad Resilience Thinking. Se trata de una iniciativa que pone el foco en los cursos fluviales en espacios metropolitanos y que se desarrolla a partir de la confluencia de tres colectivos artísticos. En este caso la acción se planteó con el colectivo Espacio para Habitar (Alix Camacho) en Colombia como un trasvase entre el río Medellín en la ciudad que lleva su mismo nombre y el colectivo Sitesize en el río Llobregat en Cornellà (Barcelona).
Se trata de una conexión audiovisual por medio de Zoom, que desarrollaba un recorrido simultáneo y en grupo alrededor de los dos ríos. Compartiendo comentarios y análisis de lo que íbamos viendo en una simultaneidad entrelazada de referencias comunes.
En ambos casos partíamos de situaciones parecidas, de lugares comunes que en la distancia habían ido construyendo un imaginario de territorio al margen y de aguas canalizadas a su paso por las áreas metropolitanas. Desde nuestra ubicación en la salida del ferrocarril de Cornellà riera, iniciamos con Rafael de Balanzó y su grupo de 15 estudiantes del máster de diseño y arte de la escuela Eina un reconocimiento de la cuenca próxima al río. Para ello contamos con la implicación de la Plataforma Ribera-Salines, una iniciativa ciudadana que defiende las últimas huertas de Cornellà a este lado del Llobregat. Con dos de sus integrantes caminamos por las tierras amenazadas por los proyectos urbanísticos. También visitamos su huerto, un pedazo de tierra comunitaria ocupada para reivindicar otro modo de hacer ciudad. Con el nombre de eco-barrio, la propuesta avalada por el ayuntamiento municipal pretende edificar sobre un terreno perteneciente al río susceptible de inundaciones y que alberga un acuífero en el subsuelo. La propuesta de urbanización está llena de contradicciones, nos explicaron las dos mujeres de la Plataforma, y en ningún caso da respuesta a la demanda de vivienda local, más bien constituye un reclamo para la llegada de población de otros municipios y para el lucro de las corporaciones inmobiliarias. Lo que está en juego es la última franja verde de Cornellà nos dijeron, una ciudad carente de jardines y parques. La plataforma hace un uso comunitario del huerto, acoge talleres y da cabida a una perspectiva metropolitana sostenible.

Tras visitar su espacio seguimos el camino que circunvala la zona y discurre en su tramo final paralelo a la autopista. La mayoría de los huertos han sido productivos hasta fechas recientes, algunos están en estado de abandono tras los planes urbanísticos del ayuntamiento. Otros son auténticos vergeles repletos de árboles frutales y cuidadísimos huertos trabajados con esmero. Solo verlos nos hacemos a la idea de la fertilidad de estas tierras de ribera y de su potencial para abastecer de alimentos, goce y disfrute a los habitantes de Cornellà. Una riqueza y recurso de la comunidad que se perderá si no se paran los planes previstos. Inmersos en el entorno de las pequeñas huertas del Llobregat, seguimos la retransmisión en directo del paisaje urbano de Medellín con su gran río en una escala territorial mucho mayor que la nuestra. El trasvase imaginario de sus dos cauces nos remite a la imagen de las aguas oceánicas y al intercambio de los ciclos que regulan el clima mundial. También a los desechos metropolitanos que recogen los ríos y que finalmente vierten a los mares, generando un circuito de depuración constante invisible a nuestros ojos.
A la altura de la autopista, en su cota baja, el último huerto nos sorprende tras su cerca con un limonero bien cargado de limones. El fuerte viento nos hace caminar con dificultad y su presencia se hace más violenta al cruzar sobre el puente de la autopista. El largo puente sobrevuela el río y conecta con la extensión de las tierras de Cornellà en el Baix Llobregat, todavía con masías y producciones agrícolas a pleno rendimiento. La visión del río desde este puente acueducto nos da cuenta de la dimensión de la cuenca, también de su fragilidad. Conmovidos por el paisaje, bajamos hasta el mismo lecho próximo al agua, poblado de cañas mecidas por el fuerte temporal de viento. En las proximidades del meandro que se dibuja a la altura de Cornellà dimos cierre a la conexión con Medellín y finalizamos el recorrido.
Plataforma Ribera Salines.
https://riberasalines.cat/



